Este libro sobre la vida y la obra de WILLIAM SHAKESPEARE rehuye ser la la habitual síntesis de síntesis – deriva inevitable cuando la cantidad de bibliografía que se dispone sobre el autor es ingente.
¿Cuál es entonces el leitmotiv, el tema central o el asunto que se repite; el tema recurrente y dominante, se diría, si esta fuese una composición musical o cinematográfica? Pues el par de conceptos supuestamente antagónicos APARIENCIA/REALIDAD. Shakespeare escribía, sin voluntad alguna de pasar a la Historia, mas didácticamente, para jóvenes. Para el público mayoritariamente analfabeto de la época isabelina. Así que cada una de las funciones sociales que se presentaba, debía ser dramatizada. Toda identidad personal, perfectamente teatralizada. De tal necesidad deriva, paradójicamente, que sea la apariencia lo que defina la realidad del ser humano.
¿Y cómo se materializa, cómo se efectúa en el texto shakesperiano esta hegemonía absoluta de la apariencia sobre la realidad que ahora precisamente nos parece contra natura? Es como ficción dentro de la ficción que resuelve Shakespeare el problema: de humana naturaleza es el ser que muda una máscara con otra máscara.
(Si al humanismo le queda alguna alternativa en la era algorítmica, será tal vez desafiando al olvido. A ver si es posible, por ejemplo, que el olvido se lleve solo la mitad.)